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Mostrando las entradas de 2024

Carta a quién me bloqueó.

No entiendo la razón del porqué me bloqueaste...  La verdad sí la entiendo y me duele que hayas llegado a tomar está decisión, ya que me privas de tu ser, de seguir hablá ndote, de seguir contándote de mis desventuras; mas también me causa algo de fascinación y admiración por quién tú te estás convirtiendo.  Al final, te diste cuenta del daño que te provoco y concluíste que era mejor alejarte (admiro lo valiente que eres).  No me gusta hablar de mí ya que entendí que uno en el dolor solo sabe verse así mismo como una víctima, y no he de negar que me duele y me arde... Me saca de mi zona de conforto. Así que pensaré en ti y créeme que fue lo mejor que hiciste.  Solo queda pedirte perdón. "Lo siento... hoy entendí que era yo quién te causaba tanto daño y dolor. Que era yo quién te robaba algo de tu felicidad, por no decir toda".  Nunca me vi como un villano y tampoco me vi como la víctima en mi mundo, y solo me queda aceptar que fui yo quién te convirtió en algo q...

No esperaba nada de nadie y mucho menos de un árbol...

Ayer caminaba en un sendero todo bello. Caminaba pensando en la vida, obviamente no en mi vida ya que mi vida es toda aburrida; pensaba en la vida del como ella misma es... Pensaba en «¿Qué es la vida?», y yo todo arrogante creyendo que hallaría un respuesta bien fundamentaba, sabiendo también que muchos buscaron, mas ninguno encontró razón alguna del ser de esta pregunta.  «¿Qué es la vida?, ¿Será que vida tiene que ser tan paroxística?» pensé. «¡Maldito Dios o dioses por este regalo que me hicieron, me dieron vida como humano para saber lo qué es la agonía del pensamiento! ¡Me regalaron el fuego de prometeo para iniciar una búsqueda de mi libre albedrío, sabiendo que nunca seré del todo libre! ¡Me dieron la retórica para entender la paradoja del amo y del esclavo y yo, estoy aquí, queriendo ser el ser más libre del universeo, queriendo ser el esclavo!» Mientras caminaba intentaba entender las blasfemias del mundo. Que todos buscan la añorada felicidad y pocos en este mundo, por n...

Quería escribir algo florido para calmar mi alma...

 Hoy desperté con la idea de escribir un poema.  Quizás, uno; sobre un amor no correspondido,  o tal vez, sobre la despedida de dos amantes.  Él viviendo en tierra y quizás ella, en el mar... Ella es la vida, es la sal en las aguas del mar.  La espuma blanca que queda en la beira-mar.  Él es la arena de la playa que desea descansar,  mas cuando hay luna bella, no se deja olvidar... Ella es mar y en sus aguas, él quiere navegar; y él es tierra que, del mundo, quiere escapar... mas, de vez en cuando, ella lo besa sin más... dejando espuma en sus mejillas de playa-mar... Hoy desperté con la idea de escribir un poema  para librarme del tedio de la vida y su pesar... Y hoy, versando de él y de ella, lo conseguí;  mañana... mañana no sé lo qué vaya a ocurrir... Este no es un poema. Solo es un escrito para vomitar algunas palabras y sentimientos que quieren salir... Y como siempre; tengo las ganas de escribir, mas se me niega la idea...  Qué po...

¡Dios, quiero más tiempo!

 La vida es triste; es un vaivén de emociones alegres y otras, tristes; Que quiero mas tiempo, es mi suplica, mas quién soy yo para qué, en las esferas celestiales y superiores, oígan mi ruego.  Que quiero, no ser eterno, más quiero el suficiente tiempo para leer suficientes libros. Quiero tiempo para experimentar cada sensación posible por mi humanidad. Que quiero que hagan añicos mi templanza, que quiero que destrozen mi cara para saber si aún así, puedo seguir sonriéndole a este mundo maldito. A este mundo que está lleno de perfecciones (incongruencias para mí, ya que soy un ser imperfecto).  Que quiero seguir de pie ante este mundo, un mundo en él que nunca tuve la intención de vivir.  De pequeño regenaba de mi suerte; que no quise nacer aquí, que quería seguir ahí latente en aquel estado de inconsciencia absoluta, del cual yo fui arrebatado. Ahora no tengo de qué quejarme, ya que por fin entendí la dificultad de vivir; el precio es seguir respirando, precio que ...

Esclavo del querer

"¿Qué es lo que quiero de la vida?" pensé, y mi mente se llenó de un vacío aterrador. Mi mente gritó "¡Que no quiero nada!", pues así será. "Querer es un camino sin retorno. ¡Que quiero hoy eso!, !Mañana querremos aquello otro!, y asi sucesivamente, vamos a querer, día con día, en un ciclo finito hasta el morir".   Querer podría definirse como una enfermedad. "Yo quiero eso" es afirmar que nos falta algo en nuestro ser, reafirmando que somos seres no perfectos, seres imcompletos anhelando la complenitud de nuestra alma.  Nos falta algo y no sabemos lo que es; mas está ahí, como una herida que no puede cicatrizar; una herida que nos persigue desde el nacimiento y nos perseguirá hasta la muerte.  Quiero estoy hoy y lo consigo (hoy); por lo que hoy me aburriré de lo que conseguí; y mañana, queré otra cosa; bueno, quizás lo tengas o no, ahí está una vez más la desesperación de querer.  Me gustaría decir que estoy libre de ello. Que corté mis alas hac...

Día nublado

El cielo, aquel día, estaba gris adornado completamente de nebulosas que, de vez en cuando, nos regalaban una pocas de sus lágrimas... Recordé con nostalgia aquellos días de antaño, cuando solía salir a caminar por aquel Sao Paulo gris . En aquellos días solo tenía como esperanza añorar que el ambiente se llenara de una garúa majestuosa para poder salir a caminar. «¿Hace cuánto tiempo que dejé de caminar bajo las garúas?» me pregunté. Mi ser se llenó de una nostalgía tranquila y no amenazadora, me llené de una paz suave. «Dios recuerdas los años antaños que te pedía relámpagos que inflinguieran sobre mí, su descarga; solo para saber si debía seguir viviendo...». Una brisa en aquel instante me despeinó y me trajo de vuelta a la realidad. «Supongo que no es mi hora, así que tengo que seguir respirando».  No tenía nada que hacer en aquel instante. El cielo estaba gris y algunas lágrimas, hijas de las nubes, aterrizaban kamikazemente sobre mi rostro. Y estaba al frente de varios árbole...

Un revólver a punto de dispararse

–¿Puedo sentarme aquí? –preguntó un hombre alto que estaba parado al frente mío apuntando la silla vacía. Tenía una voz muy grave como si cada vez que exhalara saliera las palabras con algo de aroma a azufre. –Sí, us.. –no pude completar mi respuesta ya que él ya se había adueñado de la silla y procedía a sentarse.  Aquel hombre tenía un sombrero negro que lo pueso encima de la mesa; en la frentera del sombrero, tenía una insignia plateada de una calavera. Llevaba una vestimenta como de vaqueros; todo de color negro. Juraría que sus botas eran también negras y que llevaban espuelas de plata. Él ya estaba sentado ahí, tranquilamente como sí yo solo fuera una adorno en aquella mesa, que anteriormente me pertenecía.  –¿Fumas? –fui interrumpido por él, mientras sacaba de su gabardina un puro y un encendedor –. Lo siento por mi oferta, ¿Hacer cuánto que lo dejaste? ¿2 a 3 años? ¿o fueron más?. –Fueron más de 3 años –respondí –. ¿Diculpe lo conozco? –expresé con desconforto ya que y...

La hija de la diosa de la Aurora - reynaldocv

La hija de la diosa de la Aurora me regala su mirada y yo, queriendo saber del porqué de ella, ser callada.  Que sus ojos emanan una ternura que es infinita;  haz de luz que, en este mundo, nunca se divisa.  Su sonrisa es cálida; y me llena de mil y un amores,  de mil lunas, de mil estrellas; en una noche sin flores.   Su cabello azabache es tan oscuro como la luna nueva;  su cuerpo delgado, es de un mármol que no se quiebra. Sus curvas semi-suaves y su caminar, es de niña buena.  Siento celos de la suave brisa que besa su piel desnuda.  Es la hija de la diosa de la Aurora, flor que aflora;  ¡Por favor, déjenme contemplar su figura por ahora!

La única verdad absoluta - reynaldocv

 La única verdad absoluta, en este caótico mundo,  es que soy "la nada"; ergo, no existo, ni puedo morir.   Que hay personas delante mío, y otras que están atrás;  unas que me quieren; otras, que no saben nada de mí...  No conozo a nadie pero da para saber quienes son... Quiero describirlas; pero mi mente no me deja hacerlo. Mi mente grita "no hagamos una prisión al juzgarlos. en vez de ello; vayamos a caminar, a conocer el paz...".  Que quiero ser libre sabiendo que lo fui y lo soy.  Que me volví un ser; con esta paz, que no quiero, tan pacificadora que olvidé por completo ni nombre.  Que me adentré en ella, sin miedo alguno, en la nada.   Que al ver sus ojos, se llena mi ente de esperanza... Que al ver su sonrisa, olvido quién soy; soy la nada.  Que quiero volver a quién era antes de nacer, nada;  que quiero ser quién seré después de morir, la nada. 

El desarrollo de la vida

Un día, en algún futuro cercano o lejano, voy a morir; y no hay nada que se pueda hacer para evitar este acontecimiento. Podría hacer ejericio y mejorar mi estilo de vida; y como máximo solo conseguiría,  alargar esta vida, unos cuantos años.  Lo primero, suponngamos que somos seres eternos; sí, yo soy eterno; soy un dios de la mitología nórdica. Nací en algún momento y viviré condenado hasta el infinito. Por lo que en algún momento simplemente los eventos que presenciaré, serán repeticiones de eventos pasados. Seamos más drásticos, podríam asumir que todo un día en algún futuro de mi existencia se repetirá complemente. Por lo que, al final de este ciclo, comenzaríamos a vivir días repetidos. Extendamos esto un poco, extendamos estos ciclos a siglos, por lo que repetiríamos siglos; y así sucesivamente... Al final repetiríamos todo intereactuando o no.  ¿Qué gracia tiene repetir todo, una y otra vez, hasta el infinito?, Yo acabaría aburrido y bueno, esta definición acabarí...

La muerte

La muerte es una dama; muy hermosa y con grandes mechones de azabache negro, como el cielo nocturno, como un agujero negro que se traga hasta la luz; con una sonrisa de las más hermosas y tranquilizadoras; como una centella en la oscuridad más absoluta; es la brisa suave que roza mis mejillas estando en un vacío nada acogedor.  La muerte se lleva la vida; y más si es una viva bien vivida, una vida bien gozada.  Antes de nacer, no había nada; después de la muerte (de la vida), no hay nada; ergo, ¿podría algo tener valor si éste está entre dos nadas? La vida es algo infinitesimal, algo tan pequeño, que puede tener un valor infinito. Por ejemplo, una persona ciega que ha vivido 60 años cegado podría estar extasiado solo por ver los colores del mundo, por unos 30 segundos. Un desierto seco, tras una lluvía que se deja esperar demasiado, da a florecer vida llena de energía, y luego volverá a ser un desierto todo seco.  Somos un conjunto de átomos que almacenan información y en...

Nacer y morir - reynaldocv

Antes de nacer, estaba ahí...  En aquel vacío todo acogedor,  todo oscuro sin una pizca de luz,  estaba ahí... y sin saberlo ya era feliz... Después de morir, ella volverá a mi vida;  y lo triste es que ahora lo sé;  mas después de mi muerte, no lo sabré... Ella me abrazó antes de nacer  y tiernamente me abrazará al morir;  ergo mientras estoy vivo no hay caricías,  no hay besos, ni sonrisas... me siento sufrir. Y la vida toma valor al morir,  y tal valor se pierde como un destello  de estrella, al ocaso, después de morir. 

Un helado que fue y nunca será

Ese día tenía como fecha un 25 de junio del 2024, una fecha en donde aflora la tristeza y es como una daga que cercena mi pobre alma.  Fue un día difícil, no por su naturaleza, sino por lo que esa fecha representaba para mí. Normalmente, todos los 25 de junio solía hacer una lamada telefónica a mi hogar para felicitar a mi padre por su cumpleaños. En esas llamadas, hablabamos del como él estaba y de lo que haría en ese su gran día. Pero mi padre era una persona muy simple. Él estaría recostado en su cama escuchando las noticias, y entre sus manos, algún libro o diario que lo mantuviese actualizado y/o entretenido. Y ahora es triste saber, que hace más de 5 años que ya no constesta mis llamadas.  Esa noche en la cena tuve una charla bastante interesante con alguién poco conocido. Hablamos sobre la vida, los hijos, los sueños, la sociedad y la felicidad; conceptos vastos que pueden desarmar cualquier persona. Todo ello me puso algo suceptible y, recordé que alguna vez fui llamad...

Los ángeles rozando las montañas

Hoy el cielo, de esta mega-cuidad, se vistió de gris melancólico... El clima está más calmo; donde muchos dirían que la cuidad de las garúas está triste, yo diría que está amena y ya sanó de sus heridas, ya que no hay atisvo de calor ni de frío, mas se vislumbra aquel grís de melancolía y de tristeza a por doquier.  Levanté mi mirada a aquel espejo opaco que todos llaman de bóveda celestse, y vi destellos, haces de luces que son mis recuerdos. Recordé las tranquilas tierras del valle sagrado en donde nací, Urubamba. Recordé sus acequias recorriendo sus grandes campos verdess y sus montañas, llenas de vida, todas alegres.    En verano esos campos de llenaban de plantas de maiz donde relucía el triste dorado de sus panojas. Los árboles de capulíes estaban en el auge de su vida y, los frutales no tenían nada que envidiar a los capulíes.  Tengo recuerdos, de mi niñez, donde en la esquina de mi casa nacía una acequía que se dirigía hacía el oeste. Las calles en aquella ep...

El amor se paga con la libertad.

No puedo creer que su sonrisa es lo que mi ser clama y ansía; al ser consciente de que puedo coincidir, en tiempo y espacio, con ella; en algun lugar de este mundo cruel y funesto.  Que ahora tengo el alma a medias. Que la veo y le da nacimiento a aquel frío malestar, por encima del abdomen, que arde sin saber cuando todo esto acabará.  Que su sonrisa es mi droga. Que al verla me da aquel subidón de dopamina, y al irse me deja con una resaca que le resta minutos (de vida) a mi ser.  Que al verla ya sé que mi día ira de maravillas. Que por verla sé que mi vida un día acabará y que ver su sonrisa hace que esta vida ya valga la pena. Que el saber de ella, me llena de dolor y de amor, mas me drena la vida; una vida que ella misma cura y lastima.   La primera vez que la vi, fue en una tarde de un agosto del 2022. No recuerdo bien aquel día, más quiero creer que ese día era el más claro de aquel mes, con un sol radiante y las más blancas nubes haciendo alarde de que a...

La mujer honesta y sus dos pretendientes

 ¿Por dónde pordría comenzar este minicuento?  Nombrando a los personajes sería el camino simple.  Ella es Alice, nombre recurrente para presentar y explicar algunos escenários. Alice de la casa "a".  Alice es una mujer de unos 24 años. Tiene el cabello como el trigo maduro, la piel tibia y blanca como la leche recien ordeñada, unos ojos que son luceros de color jade, los labios de magenta como si alguién hubiera muerto para darle aquel rojo sangre a ella. Estatura de un metro sesenta (1.60 m), cuerpo delgado y curvas suaves. ¿Tiene defestos?. Sí, como todas las personas en este mundo, mas no vienen al caso para contar esta historia.  Su educación fue de alta cuna, escuela y colegio católicos para la burguesía y su Universidad es privada. Su actuar podría ser un ejemplo para la sociedad. La veracidad hace de su boca un cuchillo mortal, mas nunca la abandona. La empatía es su escudo.  La honestidad le fue implantada en su ser como un crotal.  Ella es un...

Hormigas

Ayer, mientras el sol se divisaba a los lejos intentando fallídamente pasar desapercibido entre las nubes, estaba yo sentado en un banco de cemento. Estaba algo cómodo como nunca antes lo había estado y sentí la brisa en mi rostro, que de a pocos desordenaba mis cabellos. A mi izquierda había un árbol pequeño que compartía mi fascinación de no tener nada que hacer.  Era yo, sentado en un banco, y el tiempo se había detenido. La brisa había desaparecido en aquel instante y me sentí completamente solo. No sentía mi respiración, hasta el oxigeno me había abandonado. El vacío se apoderó de mí y vi la belleza del universo atraves de mis ojos. Vi la perfección en cada una de las cosas, en este universo, con los ojos del alma; mas pensé "mira abajo".  A mis pies había un montón de hormigas recorriendo sus caminos... Y vino la siguiente resolución a mi ser "yo, a mis 36 años, debía estar en este lugar". No había otro lugar en el ahora presente para mí que ese lugar. Yo, el ...

¡Sonrie lo más que puedas! A veces una sonrisa puede salvarle la vida a alguién

No recuerdo bien los sucesos en aquella tarde hace unos 12 años. Pero mi mente estaba cargaba de malos pensamientos. Posiblemente aquella tarde haya tenido un episodio de depresión ya que en aquellas épocas eso era muy común en mí.  Había caminado como unas 5 horas perdido en aquella cuidad inmensa y no había experimentado cansancio alguno. Pero eso sí, siendo consciente del dolor en mis plantas de los pies, juraría que ya tenía algunas ampollas haciendo de mi caminata un viacrucis.  Aquella tarde estaba de gris todo el cielo. No había manera de distinguir un color que no fuera gris en aquella boveda celestial. La temperatura era amena y amiga para caminar el tiempo que fuera necesario sin siquiera sudar. Y ahí estaba yo con mis pensamientos haciendo de mi caminata una puesta de vida y muerte. Que si algún dios hubiese apostado a que yo hiciese alguna estupiedez probablemte habría salido vencedor en los pŕoximos días. Pero alguién en esta inmensa cuidad, sin hacer mucho, me sa...

Mi padre, "la maldición de los Cáceres"

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En mi niñez, yo lo conocía como el "Sr. Cáceres". Rostro severo y en algo serio. Siempre erguido y pulcro como un soldado. La honestidad y la honradez eran su insignia. La puntualidad le fue impuesta como fuego al buen acero. En sus manos traía cargando algún periódico o un libro para leer.  Yo lo recuerdo con cabellos canos, cabellos blancos, que habían hecho su aparición pasados sus 60 años. Tenía el rostro serio, de pocos amigos, mas todo el mundo lo apreciaba. Cuando uno lo miraba en la lejanía parecía que un ser cargado de amargura y pesar con el mundo por el senblante que lucía. Uno al ir acercándosele, podía notar un brillo en sus ojos y, sentir su calor y un cariño amical. Mi familia llamaba a eso como  "la maldición de los Cáceres" .  Él fue bendecido con un semblante severo, ceño fruncido y serio. Una mirada perdida que a veces era confundida con una mirada de malicia. Pero en el fondo, él era una persona sociable que le gustaba hacer bromass con tal de co...

El árbol de mi vida

Fue en un día cualquiera con el sol ampliamente dibujado en el cielo. Las nubes parecían rabiscos alargados y transparentes sobre una pintura; y la temperatura era amena, mas la brisa traía una sensación térmica muy elevada.  Para aliviar un poco mi ser me compré una bebida carbonatada helada y me dirigí a un banco en aquel parque. Era un banco hecho de madera, algo rústico pero bastante cómodo al contacto. Y al frente mío, a unos ventitantos metros había un gran arbol de "quaresmeira".  El di un gran sorbo a la bebida y comenzé a dilucidar sobre la vida. Pensé "Aquel árbol podría ser la representación de las miles de posibilidades en mi vida. La base de tronco podría representar ni nacimiento. Subiendo un poco, podría ser mi educación en mis primeros 5 años hasta encontrarme ante las ramificaciones, las cuales serían las primeras decisiones tomadas por mi persona.  Según cada decisión tomada, mi sendero tomaría una ramificación. Decisiones después, iría por otras ramifi...

La belleza en la incertidumbre

Ayer cerca de la medianoche en cuanto meditaba sobre los sucedido en un mundo lejando. De como tales eventos habían terminado con aquel desenlace fatídico. No entendía el porque de las cosas terminar. Tenía la sensación de querer más pero la historia ya era lo suficientemente perfecta para seguir. Quería saber más y me llené de un vacio en mi ser.  Pensaba en como el amor es el actuar principal de las personas, y yo me sentía sin entender todo aquello. Es emocionante entender las acciones de los personajes y más si esta acción es justificada. Es interesante saber que no existe un Deux-machinea para salvar la trama.  En el libro, ella debía morir y él, hiciera lo que hiciera no conseguiría salvarla.  Al final él escogió la muerte más piadosa para ella, sabiendo que la muerte de ella sería una herida que lo persiguiría toda la vida.  Al analizar todo lo sucedido y ver como el amor es un sentimiento tan puro y perverso. Clamé a los cielos por respuestas y no hubo ningun...

Soy una brisa en mi vida

No soy nada, ni nadie en este mundo. Solo soy la sombra de lo que algún día fui.  Perdí la capacidad de ver los pensamientos en mi mente. A veces eran recuerdos protegidos por un velo cegador; en otras, eran voces buscando regocigo. Pero hoy, ya no hay nada. Donde antes hubo caos, hoy solo queda un vacio aterrador.  Hoy caminando en un sendero, que ahora al parecer es uno de mis favoritos, levanté la mirada y allí estaba la brisa besando mi rostro y desestabilizando las ramas de todos los árboles. Sin querer, sonreí.  La brisa no hace diferencia entre lo que soy y lo que son los árboles. No sabe si está viva o no, ni siquiera sabe que está en movimiento.  Me enfoqué en el cielo y era todo gris humo. Había nubes en toda la bóveda celeste. Y percibí algo de la belleza geometrica, que uno de los dioses usó para la creación, que rige el universo. Y otra vez, volví a sonreir.  Diez pasos más adelante, otra brisa se hacía presente y mi cabello rozaba mi frente. Me lle...

Helados y la felicidad

Eran como las tres de la tarde y en aquel día, el sol irradiaba su luminosidad a plenitud. La calor en el aire se hacía intensa, a punto de dificultar mi respiración. Había algunas nubes en el cielo, mas mis rezos fueron en vano, ya que en ningún punto cercano se divisaba alguna de sus sombras proyectadas.  Era sábado y como era costumbre, escapando del mundo, salí a caminar un largo trayecto bajo la inclemencia de un sol que carecía de bondad para los caminantes. ¿Qué se hace cuando uno anda por un desierto? Solo queda seguir o morir.  Los dioses nunca abandonan a sus ingenuos fieles. En el horizonte se divisaba una sucursal del paraiso en este infierno inclemente. Una heladería a menos de 30 metros. Aquel camino se hizo eterno con el sol besándome el rostro y el pensamiento a helado ya había tomado posesión de mi ser. 29 metros.  Dos pasos más, 28 metros, y así mi percepción hacía que el espacio se extendiera aún más...  Veinte metros y la frescura de aquel local y...

No hay necesidad de parar

Me gustaría decir que todo está perdido. Que el mundo en él que vivimos completamente desapareció. Que los árboles ya no realizan la fotosíntesis (sí lo hacen pero a nosotros no nos importa, y ni gracia nos hace). Pero que más da, todos estamos muertos, somos carne inerte, condenados y ni siquiera somos conscientes de ello. Somos partes de un ciclo y ni siquiera lo hemos notado. ¿A que viene todo lo escrito?, supongo que no va a llegar a algún destino. Lo que quiero y tengo que escribir no es para toda la audiencia sino para unos pocos (en especial para mí); para aquellos que están cansados y en algo, tienen la locura en su sangre; es para aquellos que quieren encontrarse sabiendo que al final de la búsqueda, solo hay la gran nada. No somos nada; no soy nada; tú no eres algo, o si lo eres, eres la nada, un gran vacío desolador y acogedor... Sabes, en el fondo, que tu búsqueda no te entregará nada. Llegarás hasta donde tus pies te lleven, más no habrás...