No esperaba nada de nadie y mucho menos de un árbol...

Ayer caminaba en un sendero todo bello. Caminaba pensando en la vida, obviamente no en mi vida ya que mi vida es toda aburrida; pensaba en la vida del como ella misma es... Pensaba en «¿Qué es la vida?», y yo todo arrogante creyendo que hallaría un respuesta bien fundamentaba, sabiendo también que muchos buscaron, mas ninguno encontró razón alguna del ser de esta pregunta. 

«¿Qué es la vida?, ¿Será que vida tiene que ser tan paroxística?» pensé. «¡Maldito Dios o dioses por este regalo que me hicieron, me dieron vida como humano para saber lo qué es la agonía del pensamiento! ¡Me regalaron el fuego de prometeo para iniciar una búsqueda de mi libre albedrío, sabiendo que nunca seré del todo libre! ¡Me dieron la retórica para entender la paradoja del amo y del esclavo y yo, estoy aquí, queriendo ser el ser más libre del universeo, queriendo ser el esclavo!»

Mientras caminaba intentaba entender las blasfemias del mundo. Que todos buscan la añorada felicidad y pocos en este mundo, por no decir nadie, saben definir bien qué es la felicidad y pocos, aún, saben responder de "¿qué es su felicidad?".

"¿Qué es la felicidad?" es una premisa poco audaz. La felicidad que todo del mundo busca es algo efímero. Algo que solo va a durar, si es que es conseguida, hasta final de sus vidas. Entonces, vale la pena encontrar dicha felicidad... 

En aquella caminba analizaba que la vida es un maldito manicomio, llenos de locos buscando la dichosa felicidad; muchos, buscando riquezas; pocos, buscando iluminación; otros mayores, buscando sentirse bien consigo mismos; y los más enfermos de todos, buscando ser aceptados por todo el mundo... Panda de idiotas que no saben que yo, parte del mundo, no los voy aceptar; así que dejen de intentarlo. Preocupense de ustedes mismos... 

Muchos buscan la felicidad como si fuera la máxima a conseguir en este mundo. Lo absoluto en este universo. ¿Qué pasa si su felicidad depende de la felicidad de otra persona (familiar, amigo, conocido, amante, hijos, etc...? ¿Qué pasa si su felicidad entra en conflicto con la felicidad de otro?, y si esta felicidad tuviese voluntad a quién escojería.

Asumiendo que la felicidad es algo que todos están buscando y que es alcanzable por todos sin entrar en conflictos, o sea inmanente. Podemos determinar que la felicidad no es material, sino mental o espiritual, mas no material. 

Ahora, ¿Siendo la felicidad mental o espiritual, es alcanzable?. En mi opinión, Sí, lo es...

¿Qué es la felicidad?

(En algún lugar del mundo; un día que no recuerdo, quizás viernes o sábado; en un mes donde la brisa es suave, quiźas un mes de verano; en algún bar)

Ella sonreía a por doquier. 
Sonreía por lo hombros, 
por lo codos, por las rodillas. 
Practicamente si el viento soplaba
 en dirección suya u otra,
ella solo sabía sonreir. 

Y me acerqué, timidamente, a ella; 
como si quisiera tocar la flama,
de un candelabro, que imita al sol. 
Me acerqué a su suave rivera
queriendo robar agua, de su rio,
para calmar mi sedienta sed. 

Y me acerqué, sigilosamente, a ella; 
para robar algo de su luz de luna bella. 
Que quería saber de su felicidad, 
quería que su alegría, sea la mía. 

—¿Tú eres feliz? —le pregunté sin consideración.
—¡Sí, lo soy! —dijo con aire de tristeza en su voz. 
—¿Y cómo es ser feliz? —la duda ya me mataba.
—¡Solo soy feliz y ya está! —lo dijo en voz calma.

—¿Realmente eres feliz? —le volví a preguntar. 
—¿Quién eres tú? ¡Discúlpame!¡Déjame en paz!
—Pero... —quise continuar y fui interrumpido...
—Amigo, lo siento pero no quiero hablar de ello...
     Una vez, un muerto y un loco se encontraron, 
        y hubo un silencio siniestro, a la vez, acogedor...

No entendí lo que me dijo; ¿Yo era el loco o el muerto?. 

Si yo era el loco por mi busqueda de la felicidad y ella era la muerta porque ya había encontrado la felicidad, significa que debemos morir para encontrarla. Que la búsqueda de la felicidad es mediante la muerte. Que la muerte es la felicidad absoluta... y yo solo sé que la muerte es absoluta, mas yo no podría llamar a la muerte de felicidad. 

¿Y si yo era el muerto y ella la loca?. Significa que mi búsqueda no tiene sentido y qué para tener felicidad ha que de ser un loco. Pero si uno realiza una búsqueda sin sentido, termina siendo un loco ¿no?. Por lo tanto, buscar la felicidad y/o tenerla solo se logra siendo un loco. Entonces aquella conversación que tuve fue entre dos locos y no entre un idiota y un muerto. ¡Vaya situación!

¿Ser loco te hace feliz, o ser un muerto te hace feliz?. 

Alguién que ya es feliz, ¡Qué desea más en la vida!; podría hasta olvidarse de mí mismo ya que es feliz. No hay mayor droga que la felicidad; Un hombre feliz (para mí) es un ser muerto. Una persona feliz olvida su mortandad. ¿Yo soy el loco por buscar la felicidad; ergo, soy un loco por buscar la muerte?.

Alguién que ya es feliz, también podría ser un loco; siendo feliz no hay razón en la cordura; siendo un loco no importaría mi búsqueda por la felicidad... y algo que no se busca, podría asumirse que ya se ha encontrado. Soy un loco y no importa si he o no he encontrado la felicidad. 

Estando muerto, tampoco importaría mi búsqueda por la felicidad. 

Al final, solo puedo pensar que yo soy el loco y, a la vez, el muerto... y yo no era feliz... Ella también es la loca y, a la vez, es el muerto... pero ella sí, que era feliz... 

Regresando al paseo

Y ahí estaba martirizando entre varios pensamientos, muchos de los cuales sin respuesta alguna. Y no hay fustración en mí por ello, ya que aprendí que tengo razón y a la vez, no la tengo. Que lo que escribo es para regocijo mío. 

El sol brillaba por encima mío, y de vez en cuando su luz se colaba, de entre las copas de la altos árboles, para besar mi rostro. Me detuve un momento para admirar la belleza y la perfección de los árboles y apreciar la suave brisa a aire fresco. Estando ahí, en una paz, entró en mi uno de mis pasajeros oscuros pidiendo a analizar otro pensamiento sobre "Dios, el ordén y el caos"; y sentí que algo que posaba en mi palma de mi mano derecha, algo semiabierta. Abrí mi mano y ví lo que tenía ahí, era un pequeño pétalo inmaculado que me fue regalado por aquel arbol. ¿Cuál es la probabilidad de que caíga un pétalo y se pose en la mano (semiabierta) de alguién que está caminando?, asumo que la probabilidad es muy baja; y yo estuve ahí, para demostrar que esa probabilidad no es igual a cero. 

En mis adentros quería dilucidar sobre "Dios, el ordén y el caos". Y ahí, olo escuché la voz; de arrullo de sol, de garúa suave, de brisa leve, de cielo claro albiceleste; de alguién que me decía:

 "¡Cállate, ya basta de razonamientos! 
Te hago entrega de algo simple y bello, 
un regalo que carece de pensamientos...". 








 

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Un helado que fue y nunca será

Los ángeles rozando las montañas

La belleza en la incertidumbre