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Mostrando las entradas de mayo, 2024

¡Sonrie lo más que puedas! A veces una sonrisa puede salvarle la vida a alguién

No recuerdo bien los sucesos en aquella tarde hace unos 12 años. Pero mi mente estaba cargaba de malos pensamientos. Posiblemente aquella tarde haya tenido un episodio de depresión ya que en aquellas épocas eso era muy común en mí.  Había caminado como unas 5 horas perdido en aquella cuidad inmensa y no había experimentado cansancio alguno. Pero eso sí, siendo consciente del dolor en mis plantas de los pies, juraría que ya tenía algunas ampollas haciendo de mi caminata un viacrucis.  Aquella tarde estaba de gris todo el cielo. No había manera de distinguir un color que no fuera gris en aquella boveda celestial. La temperatura era amena y amiga para caminar el tiempo que fuera necesario sin siquiera sudar. Y ahí estaba yo con mis pensamientos haciendo de mi caminata una puesta de vida y muerte. Que si algún dios hubiese apostado a que yo hiciese alguna estupiedez probablemte habría salido vencedor en los pŕoximos días. Pero alguién en esta inmensa cuidad, sin hacer mucho, me sa...

Mi padre, "la maldición de los Cáceres"

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En mi niñez, yo lo conocía como el "Sr. Cáceres". Rostro severo y en algo serio. Siempre erguido y pulcro como un soldado. La honestidad y la honradez eran su insignia. La puntualidad le fue impuesta como fuego al buen acero. En sus manos traía cargando algún periódico o un libro para leer.  Yo lo recuerdo con cabellos canos, cabellos blancos, que habían hecho su aparición pasados sus 60 años. Tenía el rostro serio, de pocos amigos, mas todo el mundo lo apreciaba. Cuando uno lo miraba en la lejanía parecía que un ser cargado de amargura y pesar con el mundo por el senblante que lucía. Uno al ir acercándosele, podía notar un brillo en sus ojos y, sentir su calor y un cariño amical. Mi familia llamaba a eso como  "la maldición de los Cáceres" .  Él fue bendecido con un semblante severo, ceño fruncido y serio. Una mirada perdida que a veces era confundida con una mirada de malicia. Pero en el fondo, él era una persona sociable que le gustaba hacer bromass con tal de co...

El árbol de mi vida

Fue en un día cualquiera con el sol ampliamente dibujado en el cielo. Las nubes parecían rabiscos alargados y transparentes sobre una pintura; y la temperatura era amena, mas la brisa traía una sensación térmica muy elevada.  Para aliviar un poco mi ser me compré una bebida carbonatada helada y me dirigí a un banco en aquel parque. Era un banco hecho de madera, algo rústico pero bastante cómodo al contacto. Y al frente mío, a unos ventitantos metros había un gran arbol de "quaresmeira".  El di un gran sorbo a la bebida y comenzé a dilucidar sobre la vida. Pensé "Aquel árbol podría ser la representación de las miles de posibilidades en mi vida. La base de tronco podría representar ni nacimiento. Subiendo un poco, podría ser mi educación en mis primeros 5 años hasta encontrarme ante las ramificaciones, las cuales serían las primeras decisiones tomadas por mi persona.  Según cada decisión tomada, mi sendero tomaría una ramificación. Decisiones después, iría por otras ramifi...

La belleza en la incertidumbre

Ayer cerca de la medianoche en cuanto meditaba sobre los sucedido en un mundo lejando. De como tales eventos habían terminado con aquel desenlace fatídico. No entendía el porque de las cosas terminar. Tenía la sensación de querer más pero la historia ya era lo suficientemente perfecta para seguir. Quería saber más y me llené de un vacio en mi ser.  Pensaba en como el amor es el actuar principal de las personas, y yo me sentía sin entender todo aquello. Es emocionante entender las acciones de los personajes y más si esta acción es justificada. Es interesante saber que no existe un Deux-machinea para salvar la trama.  En el libro, ella debía morir y él, hiciera lo que hiciera no conseguiría salvarla.  Al final él escogió la muerte más piadosa para ella, sabiendo que la muerte de ella sería una herida que lo persiguiría toda la vida.  Al analizar todo lo sucedido y ver como el amor es un sentimiento tan puro y perverso. Clamé a los cielos por respuestas y no hubo ningun...

Soy una brisa en mi vida

No soy nada, ni nadie en este mundo. Solo soy la sombra de lo que algún día fui.  Perdí la capacidad de ver los pensamientos en mi mente. A veces eran recuerdos protegidos por un velo cegador; en otras, eran voces buscando regocigo. Pero hoy, ya no hay nada. Donde antes hubo caos, hoy solo queda un vacio aterrador.  Hoy caminando en un sendero, que ahora al parecer es uno de mis favoritos, levanté la mirada y allí estaba la brisa besando mi rostro y desestabilizando las ramas de todos los árboles. Sin querer, sonreí.  La brisa no hace diferencia entre lo que soy y lo que son los árboles. No sabe si está viva o no, ni siquiera sabe que está en movimiento.  Me enfoqué en el cielo y era todo gris humo. Había nubes en toda la bóveda celeste. Y percibí algo de la belleza geometrica, que uno de los dioses usó para la creación, que rige el universo. Y otra vez, volví a sonreir.  Diez pasos más adelante, otra brisa se hacía presente y mi cabello rozaba mi frente. Me lle...

Helados y la felicidad

Eran como las tres de la tarde y en aquel día, el sol irradiaba su luminosidad a plenitud. La calor en el aire se hacía intensa, a punto de dificultar mi respiración. Había algunas nubes en el cielo, mas mis rezos fueron en vano, ya que en ningún punto cercano se divisaba alguna de sus sombras proyectadas.  Era sábado y como era costumbre, escapando del mundo, salí a caminar un largo trayecto bajo la inclemencia de un sol que carecía de bondad para los caminantes. ¿Qué se hace cuando uno anda por un desierto? Solo queda seguir o morir.  Los dioses nunca abandonan a sus ingenuos fieles. En el horizonte se divisaba una sucursal del paraiso en este infierno inclemente. Una heladería a menos de 30 metros. Aquel camino se hizo eterno con el sol besándome el rostro y el pensamiento a helado ya había tomado posesión de mi ser. 29 metros.  Dos pasos más, 28 metros, y así mi percepción hacía que el espacio se extendiera aún más...  Veinte metros y la frescura de aquel local y...

No hay necesidad de parar

Me gustaría decir que todo está perdido. Que el mundo en él que vivimos completamente desapareció. Que los árboles ya no realizan la fotosíntesis (sí lo hacen pero a nosotros no nos importa, y ni gracia nos hace). Pero que más da, todos estamos muertos, somos carne inerte, condenados y ni siquiera somos conscientes de ello. Somos partes de un ciclo y ni siquiera lo hemos notado. ¿A que viene todo lo escrito?, supongo que no va a llegar a algún destino. Lo que quiero y tengo que escribir no es para toda la audiencia sino para unos pocos (en especial para mí); para aquellos que están cansados y en algo, tienen la locura en su sangre; es para aquellos que quieren encontrarse sabiendo que al final de la búsqueda, solo hay la gran nada. No somos nada; no soy nada; tú no eres algo, o si lo eres, eres la nada, un gran vacío desolador y acogedor... Sabes, en el fondo, que tu búsqueda no te entregará nada. Llegarás hasta donde tus pies te lleven, más no habrás...