Día nublado
El cielo, aquel día, estaba gris adornado completamente de nebulosas que, de vez en cuando, nos regalaban una pocas de sus lágrimas...
Recordé con nostalgia aquellos días de antaño, cuando solía salir a caminar por aquel Sao Paulo gris . En aquellos días solo tenía como esperanza añorar que el ambiente se llenara de una garúa majestuosa para poder salir a caminar. «¿Hace cuánto tiempo que dejé de caminar bajo las garúas?» me pregunté.
Tres segundos después, a 5 metros por delante mió, una piña de pino hizo una caída estrepitosa... cayó como si me dijeran desde arriba: "cálltate".
Recordé con nostalgia aquellos días de antaño, cuando solía salir a caminar por aquel Sao Paulo gris . En aquellos días solo tenía como esperanza añorar que el ambiente se llenara de una garúa majestuosa para poder salir a caminar. «¿Hace cuánto tiempo que dejé de caminar bajo las garúas?» me pregunté.
Mi ser se llenó de una nostalgía tranquila y no amenazadora, me llené de una paz suave. «Dios recuerdas los años antaños que te pedía relámpagos que inflinguieran sobre mí, su descarga; solo para saber si debía seguir viviendo...». Una brisa en aquel instante me despeinó y me trajo de vuelta a la realidad. «Supongo que no es mi hora, así que tengo que seguir respirando».
No tenía nada que hacer en aquel instante. El cielo estaba gris y algunas lágrimas, hijas de las nubes, aterrizaban kamikazemente sobre mi rostro. Y estaba al frente de varios árboles enormes y frondosos (pinos). Pensé «Si hoy he de morir, no hay mejor momento que ahora; podrías hacer caer uno de estos árboles sobre mí y acabar con este valle de lágrimas; o podrías también enviarme unos de los rayos del dios Zeus»...
Tres segundos después, a 5 metros por delante mió, una piña de pino hizo una caída estrepitosa... cayó como si me dijeran desde arriba: "cálltate".
«¡Interesante! No me quieres matar, pero quieres que sepa que me tienes observado, y completamente vigilado», no había como reaccionar a una amenazada ligera de arriba, así solo pude sonreir y me limité a decir «¡Lo siento, solo era una broma de mal gusto!»
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