¡Dios, quiero más tiempo!

 La vida es triste; es un vaivén de emociones alegres y otras, tristes; Que quiero mas tiempo, es mi suplica, mas quién soy yo para qué, en las esferas celestiales y superiores, oígan mi ruego. 

Que quiero, no ser eterno, más quiero el suficiente tiempo para leer suficientes libros. Quiero tiempo para experimentar cada sensación posible por mi humanidad. Que quiero que hagan añicos mi templanza, que quiero que destrozen mi cara para saber si aún así, puedo seguir sonriéndole a este mundo maldito. A este mundo que está lleno de perfecciones (incongruencias para mí, ya que soy un ser imperfecto). 

Que quiero seguir de pie ante este mundo, un mundo en él que nunca tuve la intención de vivir. 

De pequeño regenaba de mi suerte; que no quise nacer aquí, que quería seguir ahí latente en aquel estado de inconsciencia absoluta, del cual yo fui arrebatado. Ahora no tengo de qué quejarme, ya que por fin entendí la dificultad de vivir; el precio es seguir respirando, precio que es fácil de pagar. 

Tras años de melancolía absoluta pude comprender la perfección del mundo, pude entender la belleza de la naturaleza de la creación. En este universo todo es perfecto; cada cosa está en el lugar, en el que debe estar... Lo único inconstante somos nosotros, la imperfección hecha carne. Los seres de las dudas y la desesperación, podríamos llamarnos. Qué queremos entender del porqué estamos aquí (no hay razón más nuestra naturaleza incompleta nos genera esas preguntas, que son como larvas que se alimentan de nosotros, que son como clavos sobre la madera). 

Somos la imperfección en un mundo perfecto. Somos la inconstancia en un mundo constante. Somos el pecado en un mundo sacro. 

¿Cómo alguién podría apreciar la perfección siendo él perfecto? Probablemente Dios no entendió su trabajo; y la creación de Dios, para Dios, sería solo una extensión de su ser. Como muchas personas en el mundo cuando realizan una acción, favorable o no favorable, no se cuestionan sobre su accionar; y se excusan diciendo "así soy yo"... La creación de Dios, para Dios, no tendría importancia; mas él quiso darle un valor agregado... y creó a un ser imperfecto, la humanidad, para solo admirar su trabajo (no estoy diciendo que Dios busque validación, ya escribiré en un futuro sobre ello). 

Entonces, nosostros también somos una creación de Dios; somos una extensión de su ser perfecto; somos perfectos... por lo tanto, ¿Dios nos dió más atributos? No, sino que nos quitó algo para hacernos imperfectos e imcompletos. 

Somos homos sapiens, ¿Podría ser que la capacidad del pensamiento es el resultado de una castración?, Dios cercenó algo de nuestra completitud y perfección como ser; y el pensamiento, el cuestionamiento, la soledad, la miseria, la tristeza y cosas demás, fueron resultados a esa cercenación. 

Dios nos lo hizo y todo para poder apreciar el status quo de su creación. Creó seres famélicos para apreciar un mundo donde no existe el hambre. Creó seres con la virtud del pensamiento (defecto) para habitar un mundo que no necesita tal virtud (aberración). 

No soy un dios, tampoco soy eterno, tampoco soy adepto a esta vida. Nunca quise entender lo que significa la vida; para mí, la vida es un alba o un ocaso del cual yo puedo apreciar sus colores, olores, sabores... Para mí, la vida es mi apetencia, en los fines de semana, por un helado... 

Dios creó un Universo perfecto y el tiempo que nos dio no es el suficiente para entender, ni apreciar, a plenitud la perfección de su creación. 

"¡Dios! Me gustaría pedirte más tiempo, mas sé que no me lo darás...
Entonces dame buen juicio para aprovechar bien el tiempo que me resta"

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