La muerte

La muerte es una dama; muy hermosa y con grandes mechones de azabache negro, como el cielo nocturno, como un agujero negro que se traga hasta la luz; con una sonrisa de las más hermosas y tranquilizadoras; como una centella en la oscuridad más absoluta; es la brisa suave que roza mis mejillas estando en un vacío nada acogedor. 

La muerte se lleva la vida; y más si es una viva bien vivida, una vida bien gozada. 

Antes de nacer, no había nada; después de la muerte (de la vida), no hay nada; ergo, ¿podría algo tener valor si éste está entre dos nadas?

La vida es algo infinitesimal, algo tan pequeño, que puede tener un valor infinito. Por ejemplo, una persona ciega que ha vivido 60 años cegado podría estar extasiado solo por ver los colores del mundo, por unos 30 segundos. Un desierto seco, tras una lluvía que se deja esperar demasiado, da a florecer vida llena de energía, y luego volverá a ser un desierto todo seco. 

Somos un conjunto de átomos que almacenan información y energía; átomos inconscientes de su existencia, que en un determinado momento entramos en un estado de vivencia conjunta,  y comenzamos a ser un ser consciente de tener un regalo que es conocido como pensamiento. Somos empiricamente inconscientes teniendo una brevedad de consciencía; mas hacemos de este regalo, una pesadilla... 

Todos nos preguntamos ¿Por qué existo? ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué estoy vivo?... y muchas más preguntas de ese tipo. Hacerse estas preguntas no es mal hábito, sino es el inicio para uno, conocerse. Es la partida para experimentar completamente el regalo que se nos dió, la vida. ¿Cuál es la meta? ¿El objetivo de la vida? ¿Para qué es que soy consciente?... todas estas preguntas se podrían resumir en disfrutar la vida, disfrutar las tristezas, disfrutar de la alegrías, disfrutar de todo aquello que no se puede realizar estando uno muerto. Basicamente entrando a las raices, estamos hablando de respirar. Disfrutar la vida, sería vivir plenamente... Sí estás vivo en este mundo, vive; sé consciente de que lo que estás haciendo; y algo que siempre estamos haciendo, insconcientemente o conscientemente, sería "respirar". 

¿Eres consciente de tu respiración? 

Caminas por el mundo sin ser consciente de tu respirar; ergo como serías consciente para disfrutar de lo que hay en este mundo, de la lluvia, de los árboles, de la brisa, de la belleza de la muerte; sino eres consciente de aquello que te mantiene con vida; ¿Cómo sabrías si eres consciente cuando experimentas felicidad o tristeza?, Muchos en el mundo viven estas experiencias sin estar consciente de su respirar.   

Ayer caminaba en aquel sendero que es acompañado de cerca por aquellos altos árboles, y sentí que era invadido con algo de felicidad y tristeza (a la vez); la brisa besando las copas verdes; el sol, su luz y el frío de este clima se abrazada a mi ser... Ayer tenía sensaciones mezcladas y entendí que estaba ahí para no criticar el paisaje (no importaba si el paisaje era bonito o feo, ameno o desagradable, etc...); solo sé que yo estaba ahí (vivo) para observar y apreciar, con humildad, aquel paisaje; por ende, estaba vivo en aquel instante, para aquel instante. 

Levanté la mirada al cielo y pensé «Muerte, bella dama, ví la vida en un solo instante; y fui feliz y triste, al ver que soy él único que aprecia esto...». Me llené inconscientemente de un orgullo y me desviví por algunos milisegundos. Pensé «Ya estoy listo para ir contigo...»; espere unos segundos y la Muerte no quiso venir  a por mi alma; comenzé a dudar por algunos segundos, y las lágrimas afloraron, en mi ser, sin ser llamadas. «¿Será que la Muerte no me quiere por estos instantes? ¿Será que me abandona porque sabe lo que debo experimentar a futuro?». A seguir, bajé la mirada, y aquel paisaje me dedicaba una sonrisa y me llenaba de abrazos y besos. «La Muerte no me lleva porque aun tengo que experimentar de la vida. En un futuro habrá un instante donde podré experimentar con más vida, la vida...». Correspondí con una sonrisa a esa sonrisa, que me era dedicada por aquel paisaje. «En mi vida, habrá momentos más plenos, llenos de alegría y tristeza, más que este momento; habrá vivencias mejores que esta, vivencias que habré de disfrutar, más plenamente, con más consciencia; hasta entonces, Muerte se paciente conmigo...».

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